jueves, 21 de abril de 2011

MI VIEJO 850 (especial, 2 puertas :)




Nos llevó a toda la familia durante 10 años, sustituyendo al 600 de color gris perla que tuvimos antes, y cuando mi padre se compró otro (un 124, mi padre era y es un hombre de convicciones y le gustaba ir pasito a pasito, aún me llevó a mi durante otros 9 años más. Fué mi primer coche cuando me saqué el carnet de conducir a los 18, con el valor añadido de que había montado en él desde los 7... un miembro más de la familia.  La de veces que nos había llevado a la montaña en aquellas inolvidables excursiones de los Domingos por la mañana... Y la de veces que me había mareado en él circulando por esa terrible carretera de la Roca! Matriculado en Mayo de 1971, B-881903 (gracias, Limix matrículas).


Nunca tuvo una avería ni nos dejó tirados, aunque se calentaba un montón en verano en sus últimos años, en parte debido al minúsculo espacio destinado al motor. El truco era colocar unas bisagras extensibles en la puertecita y así le entraba aire fresco durante la marcha (o, como en un viaje que hice con mi novia, enchufar la calefacción en pleno Agosto, y rellenar el radiador en cada área de servicio). En invierno, se imponían unas cortinillas extensibles para tapar las rejillas.


No tenía un capó muy amplio, pero por aquella época, metíamos todo nuestro equipaje más nuestra perra Tina (que se enroscaba muy contenta y se pasaba durmiendo todo el viaje) y la enorme caja de herramientas que mi padre llevaba siempre. Porque estos coches, casi se los reparaba uno mismo. Si daba tirones, le soplabas el chiclé o le cambiabas las bujías y andando. Vamos, igualito que los de ahora, todos electrónicos.


Con un equipamento de fábrica muy básico, ni siquiera incorporaba cinturones ni espejo retrovisor lateral (que mi padre colocó cuando salió la normativa). Tenía un amigo a mediados de los 80 al que le gustaba mucho conducir, y debía probar todos los coches de sus colegas. Cuando lo hizo con el ocho y medio, su comentario fué: "Es como conducir un tanque!". Lo primero que hice al heredarlo fue hacerlo pintar de 'Beige Sahara' y colocarle unas estúpidas fundas industriales marrones sobre sus magníficos asientos de skai rojo brillantes (anatómicos los de la parte trasera), sustituyendo así las sempiternas jarapas de colores que a mi padre tanto le gustaban entonces.
 


Si hubiera tenido dónde guardarlo, me lo hubiera quedado sin duda en lugar de dejarlo en el concesionario tras comprar un anodino pero sin duda más sofisticado Ibiza en el 89... Allí se quedó mi viejo 850 especial 2 puertas, funcionando perfectamente y mirándome a través del espejo retrovisor mientras me alejaba en el nuevo coche una fría tarde de Enero... 

Esa fue la imagen que se me quedó, me sentí como si hubiera traicionado a un viejo compañero... El mejor coche que nunca tuvimos, el mejor que nunca he tenido. Te debía éste comentario, viejo, estés donde estés!

4 comentarios:

  1. Estoy segura de que todavía da guerra, como la mayoría de 600 de la época, 2 caballos y otros por el estilo...

    Mi padre también tuvo uno, de color azul.
    Me dio mucha pena cuando lo cambió por el Simca 1200, que nunca me gustó.

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  2. Mi padre estuvo a punto de comprar el 1200, pero luego se lo pensó mejor. Dijo que la carrocería 'estaba hecha de demasiadas piezas' (?)Así que acabó comprándose un Renault 18 (que aún conserva!) :)

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  3. No puedes imaginar cuantos recuerdos de infancia y juventud comparto contigo... parece que estoy leyendo mi vida! Te felicito, sigue escribiendo

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  4. Supongo que son los recuerdos de toda una generación... Un saludo

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